Obesidad, sobrepeso y hábitos saludables

Prof. Adj. Dr. Diego Abdala Estable

Pediatra – Neonatòlogo

Cardiólogo Pediatra


OBESIDAD SOBREPESO Y HÁBITOS SALUDABLES


40 % de los niños uruguayos son obesos y muchos más tienen sobrepeso, datos proporcionados por el Ministerio de Salud Pública de nuestro país. Ya a los 24 meses se constató una cifra elevad  (uno de cada tres exceso de peso y uno de cada 10 obeso).

Las enfermedades cardiovasculares tienen una alta incidencia dentro del grupo de las Enfermedades no transmisibles; y tienen un riesgo muy elevado de desarrollarse en estos 4 de cada 10 niños uruguayos obesos.

Se estima que el riesgo en esta población de presentar infarto agudo de miocardio y accidente vascular encefálico antes de los 65 años aumenta entre tres a cinco veces con respecto a la población con normopeso.

El alto consumo de grasas saturadas, y alimentos ultraprocesados (productos que se elaboran a partir de ingredientes procesados como harina, azúcar, sal, colorantes, edulcorantes, conservantes, etc.), junto a un estilo de vida sedentario, son los grandes responsables de las cifras alarmantes de obesidad y patologías como las hipertensión arterial, diabetes e hipercolesterolemia en la población pediátrica, las cuales eran prácticamente patrimonio de la vida adulta.

Igualmente, el sobrepeso y la obesidad son de por sí patologías que determinan un aislamiento social del niño, confinándolo al sedentarismo que a su vez determina, muchas veces, el consumo de información de avisos publicitarios que promueven  una alimentación poco saludable, así como el uso de la tecnología informática como fuente principal de entretenimiento. 

La hipertensión arterial esencial (idiopática o primaria) del adulto comienza en la niñez y son los factores de riesgo cardiovasculares que están presentes, en gran medida, en los familiares de estos niños y adolescentes, los que disparados por el estilo de vida con modificaciones aceptadas como la menor movilidad autonoma determina la aparición en edades tempranas de estas patologías.

Estudios han reportado ya en la vida fetal cambios en la matriz a nivel de las arterias coronarias en fetos de madres disalimentadas, determinando muchas veces la aparición de patologías ateromatosas en etapas tempranas de la niñez. También se ha publicado la diabetes gestacional y la restricción de crecimiento intrauterino como factores de riesgo cardiovascular en la adultez.

Todas las razones anteriores han llevado a valorar la importancia del cuidado en etapas tempranas de la salud en nuestros niños, niñas y adolescentes por lo cual se deben estimular hábitos de vida saludable y los controles en salud como método de prevención primaria.


CONSEJOS A TENER EN CUENTA

Durante el embarazo consuma alimentos seguros, con escaso contenido de sodio, azúcar, fiambres y embutidos.

Realice un control prenatal adecuado guiado por su obstetra tratante.

El embarazo es una de las mayores motivaciones para hacer cambios de hábitos.

Si bien cada familia optará por el modo de alimentar a su hijo, la alimentación más adecuada durante los primeros seis meses de vida, de no existir contraindicaciones (que son pocas), es la lactancia materna. No hay ningún preparado para lactantes que pueda replicar la leche materna.

A los seis meses de vida la introducción de la alimentación sólida es una oportunidad para aprender a comer de manera saludable. La dedicación de tiempo y el acompañamiento por sus seres queridos será fundamental para lograr una adecuada alimentación, que será el mojón fundamental que marcará la posibilidad de lograr el gusto por los alimentos saludables y variados.

No dé a su hijo refrescos, aguas saborizadas o jugos. Fomente el consumo de agua.

La alimentación en  familia, el consumo de frutas y verduras, la promoción en la elaboración casera de los alimentos, involucrando también  a los niños en la cocina, permite la transmisión de buenas prácticas y sanas costumbres familiares que puedan ser transmitidas  de generación a generación. 

Mantener un peso saludable, una visita regular al pediatra es importante para el control del peso en los niños. El pediatra evaluará, de acuerdo a la edad y estatura, cuál es su peso adecuado.

Realizar una hora de actividad física por día, se recomienda que los niños y jóvenes entre los 5 y 18 años ocupen al menos 60 minutos por día en actividades físicas. El ejercicio por un tiempo superior a una hora por día reportará un beneficio aún mayor para la salud.

Además la actividad física puede ser un punto de encuentro familiar y social con sus pares, por lo que suma beneficios a los ya mencionados anteriormente.

No fume y no permita que fumen delante de sus hijos (el tabaquismo pasivo aumenta en un 80 % de patología  cardiovascular).

Trate de que el televisor y la artículos electrónicos no acaparen la mayor parte del tiempo libre; además de ser actividades sedentarias, fomentan hábitos alimentarios insalubres.

Promueva el descanso nocturno adecuado creando el ambiente familiar que lo predisponga.