Salud cardiovascular y deporte


Prof. Adj. Dr. Diego Abdala Estable

Pediatra – Neonatòlogo

Cardiólogo Pediatra


SALUD CARDIOVASCULAR Y DEPORTE


En Uruguay más de cien mil partidos de baby fútbol por año donde participan  los 60.000 niños y niñas que practican este deporte.

Un número levemente inferior practican básquetbol, rugby, hockey, tenis, ciclismo, boxeo y otros deportes.

El deporte realizado en forma controlada y regular previene el sedentarismo y por lo tanto la aparición de algunas enfermedades, dentro de las cuales las cardiovasculares ocupan un lugar preponderante.

Es el mejor método para evitar el aumento de las cifras de obesidad, que se ha trasformado en la nueva pandemia, tanto en la edad pediátrica como para prevenirla en edades más avanzadas.

Previene y retrasa la aparición de enfermedades como la diabetes, hipertensión arterial e hipercolesterolemia.

Contribuye a la maduración global del niño del sistema neurológico y musculoesquelético.

Potencia la sociabilidad del niño y le ayuda a relacionarse mejor con los demás.

Los niños que realizan ejercicio aumentan su autoestima, poseen una mejor imagen de sí mismos, y además se potencia la autoconfianza y la autonomía.

La práctica de deportes por más de tres horas semanales durante la adolescencia, edad que puede resultar conflictiva, ayuda a controlar la ansiedad e incluso la depresión. Genera  espacios de encuentro donde se desarrolla la tolerancia, empatía, inclusión social, tolerancia a la frustración y brinda la oportunidad de prevenir el bullying y el respeto por las individualidad inclusiva.

Proporciona recursos para el desarrollo de hábitos saludables, previniendo el consumo de sustancias nocivas como el tabaco, alcohol y otras sustancias.

El apoyo grupal mejora la confianza mejorando la comunicación arma fundamental para la prevención de las adicciones.


El pediatra como responsable de la valoración y cuidado de los niños, en su práctica habitual  fomenta estilos de vida saludable y la realización de deportes acordes a su edad.

Previo al inicio de la actividad deportiva competitiva, los niños, niñas y adolescentes deben ser evaluados para disminuir los riesgos vinculados al deporte.

Existe consenso general a nivel mundial en la necesidad de realizar una valoración predeportiva cardiovascular en busca de factores de riesgo, tanto familiares como personales, a través de un minucioso interrogatorio y examen físico completo; la realización del electrocardiograma a pacientes que practican deportes competitivos mayores de 6 años es una recomendacion. Su principal objetivo es despistar aquellos factores de riesgo que puedan desencadenar complicaciones severas por el ejercicio del deporte.

En determinadas poblaciones seleccionadas según la valoración profesional se podrá ampliar su valoración paraclínica.

A pesar de ello ningún examen por más completo que sea descarta el 100 por ciento de las causas de muerte súbita.

 

Se define a la muerte súbita cardíaca como aquella muerte que ocurre durante la hora siguiente al inicio de los síntomas en ausencia de anomalías cardiovasculares conocidas, excluyendo fallecimientos relacionados con causas respiratoria, cerebrovascular o drogas. 

El 90% de las muertes súbitas son de origen cardiovascular. La incidencia de muerte súbita cardíaca en menores de 35 años oscila entre 0,3 y 3,6/100.000 personas/año con claro predominio en varones. 

Las principales causas de muerte súbita en los deportistas jóvenes son anomalías en la estructura del corazón como las miocardiopatías, valvulopatías y anomalías congénitas de las arterias coronarias, o la presencia de un corazón estructuralmente normal pero con alteraciones en el ritmo cardiaco como las canalopatías (Síndrome de QT largo, QT corto, Síndrome de Brugada, preexitación)  por citar las más frecuentes.

Se deben investigar antecedentes familiares y personales mediante un exhaustivo interrogatorio al paciente y su familia.

La existencia de enfermedad congénita o adquirida de origen cardiovascular, la presencia de soplos (los soplos funcionales no se consideran de relevancia), cifras elevadas de presión arterial, episodios convulsivos no claros, algunos tratamientos farmacológicos que puedan servir de gatillo ante una base arritmogénica.

También prestar atención a otros datos que la familia considere relevantes que pueden ayudar en el diagnóstico.

Cercano a un 50% de los eventos de muerte súbita vinculados al deporte, se reporta algún tipo de antecedente familiar que puede ser factor de riesgo, por lo que se deben interrogar al detalle.

Durante el deporte o en la hora posterior a su realización, la aparición  de dolor torácico opresivo acompañado muchas  veces de sudoración o mareos, los síncopes o desvanecimiento, palpitaciones o latidos muy rápidos y muchas veces irregulares, falta de aire intensa nos deben hacer sospechar la presencia de una enfermedad cardiovascular.

Afortunadamente estos eventos catastróficos, tanto para la familia como para la sociedad, tienen una baja incidencia, y si bien es imposible predecir la totalidad de estos episodios, un adecuado control periódico puede prevenir un número no despreciable de los mismos.